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Ensayos e investigaciones.

La pregunta en la poesía de Mario Benedetti

Investigación
Alejandro Barrios

Marco histórico:


En el Uruguay de mediados del Siglo XX una generación de poetas, narradores, ensayistas y dramaturgos comienza a manifestarse y a convertirse en un emblema de la literatura nacional obteniendo a lo largo de toda su vida el reconocimiento y los galardones más destacados por todo el mundo.

Entre estos escritores se encuentran, nombres como los de: Idea Vilariño, Juan Carlos Onetti, Carlos Maggi, Angel Rama, Líber Falco y el destacadísimo Mario Benedetti.

Mario Orlando Hardi Hamlet Breno Benedetti Farrugia, fue su nombre completo, nacido en Paso de los toros un 14 de setiembre de 1920.
Sus comienzos literarios se dan en el año 1945 cuando ingresa a la redacción del semanario “Marcha” desempeñándose como director literario desde el 1954, permaneció en esta institución hasta el año 1974, año en el que el semanario fue clausurado por el gobierno de Juan María Bordaberry.

Junto a miembros del Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros, fundó en 1971 el Movimiento de Independientes 26 de Marzo, una agrupación que pasó a formar parte de la coalición de izquierdas Frente Amplio desde sus orígenes. Benedetti fue representante del Movimiento 26 de Marzo en la Mesa Ejecutiva del Frente Amplio desde 1971 a 1973, sin embargo, esta alternativa se vio frustrada por la fuerza. Además es nombrado director del Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República, de Montevideo.

En el exilio Tras el Golpe de Estado del 27 de junio de 1973 renuncia a su cargo en la universidad, pese a ser elegido para integrar el claustro. Por sus posiciones políticas debe abandonar Uruguay, partiendo al exilio en Buenos Aires, Argentina. Posteriormente se exiliaría en Perú, donde fue detenido, deportado y amnistiado, para luego instalarse en Cuba, en el año 1976. Al año siguiente, Benedetti recalaría en Madrid, España. Fueron diez largos años los que vivió alejado de su patria y de su esposa, quien tuvo que permanecer en Uruguay cuidando de las madres de ambos.

Introducción a la investigación elegida:


“La pregunta como estrategia de profundización en la poesía de Mario Benedetti”
Por Sylvia Lago


Partiendo de una cita a Heidegger Sylvia Lago nos hace navegar por la maravillosa estrategia de la pregunta en la poesía de Mario Benedetti, tanto en los momentos en los que utiliza las preguntas como herramienta para dar un final abierto, así como en los momentos en los que la pregunta simplemente se encuentra en el título del poema.
Recorriendo distintas entrevistas concedidas por el poeta a lo largo de su prolongada y exitosa carrera y haciendo un profundo análisis de los distintos versos que contienen preguntas como parte de la estructura poética Sylvia Lago nos hará descubrir la estrategia, el símbolo, la intención y el trasfondo de los signos de interrogación aplicados en la poesía Benedettiana.
Dice Lago luego de un breve repaso de cuatro versos interrogantes – “El verso corto, de intensidad asombrosa, cobra, en su aceleración, un ritmo casi pesadillesco; se recorren los más variados matices de la subjetividad, en rememoración y en presencia real, que vinculan al poeta con seres y objetos: desde el huerto o el tango o la campana, la víbora o los ángeles, hasta las personas más entrañables, directamente nombradas y estabilizadas para siempre en lo hondo de la sensibilidad del poeta-:
En el incandescente laconismo de Ibero?
En la muerte incurable de Zelmar?
En estas preguntas hallamos al Benedetti obstinado en la búsqueda y reconocimiento de su país, de sus “cercanos”; empeñado en definirlos, en recuperar su identidad; pero también al creador que medita y construye desde un fundamento de amor y de verdad”

Dividimos esta introducción en 2 partes:
A) Sobre el autor seleccionado.


B) El estudio realizado por Sylvia Lago sobre la utilización de la pregunta en la poesía de Mario Benedetti.


A) Sobre el autor seleccionado:
Mario Benedetti nació el 14 de septiembre de 1920, en Paso de los Toros, Departamento de Tacuarembó, República Oriental de Uruguay, pero su familia se trasladó a Montevideo cuando sólo tenía cuatro años. Cursó la primaria en el Colegio Alemán de Montevideo, donde comenzó a escribir poemas y cuentos. Debido a problemas económicos de la familia pronto tuvo que trabajar, de manera que sólo pudo completar sus estudios secundarios como alumno libre. Ese contacto tan temprano con el trabajo, le permitió conocer a fondo una de las constantes que registra su literatura: el mundo gris de las oficinas burocráticas de Montevideo. Entre 1938 y 1941 residió casi continuamente en Buenos Aires. Allí vivió largo tiempo trabajando en una editorial. En 1946 Benedetti se casó con Luz López Alegre.

De regreso a Montevideo, dirigió en 1948 la revista literaria Marginalia, que duró hasta el año siguiente, fecha en que pasa a formar parte del consejo de redacción de la revistaNúmero.
También en 1949, Benedetti publicó su primer libro de cuentos, Esta mañana, y un año más tarde, los poemas de Sólo mientras tanto. En 1953 apareció su primera novela,Quién de nosotros. Entre 1954 y 1960 ocupó tres veces la dirección literaria de Marcha, la revista más influyente de la vida política y cultural del Uruguay y una de las más importantes de América Latina. Fue clausurada en noviembre de 1974, después de sufrir numerosas suspensiones tras el golpe de estado de 1973. Con Poemas de la oficina, publicado en 1956, Benedetti influenció a los poetas de su generación sobre todo por el tono conversacional.
En 1957 viajó por primera vez a Europa. En ese mismo año, en el ámbito continental se produjo un acontecimiento que marcó no sólo a Mario Benedetti sino a todos los intelectuales latinoamericanos: la Revolución Cubana. Este hecho fue fundamental para el desarrollo literario y político del escritor uruguayo. Como el mismo ha declarado, le hizo mirar a América Latina cuando la mayoría de los intelectuales vivían deslumbrados por lo europeo. En 1966 visitó por primera vez Cuba y, entre1968 y 1971, trabajó en Casa de las Américas, institución cultural cubana.
En 1959 publicó el libro de El país de la cola de paja. Con su novela La tregua, que apareció en 1960, Benedetti adquirió importancia internacional. En 1973, ante el golpe de estado en su país, se vio forzado a salir de Uruguay. Inició un exilio de 12 años y vivió en Argentina, Perú, Cuba y España.

Su enorme producción literaria abarca todos los géneros, incluyendo famosas canciones, y suma más de sesenta obras, entre las que destacan la novela Gracias por el fuego(1965), el ensayo El escritor latinoamericano y la revolución posible (1974), los cuentos de Con y sin nostalgia (1977) y los poemas de Viento del exilio (1981). En 1987 recibió el Premio Llama de Oro de Amnistía Internacional por su novela Primavera con una esquina rota. Sus libros más recientes son Despistes y franquezas (1990), Las soledades de Babel (1991), La borra del café (1992), Perplejidades de fin de siglo (1993) y su más reciente novela Andamios (1996). Su obra poética completa ha sido recogida en Inventario Uno (1950-1985) e Inventario Dos (1986-1991) y sus cuentos en Cuentos completos (1947-1994).



B) El estudio realizado por Sylvia Lago sobre la utilización de la pregunta en la poesía de Mario Benedetti.

Sylvia Lago nos propone adentrarnos en el fascinante mundo de la poesía de Mario Benedetti desde un punto de vista totalmente innovador, distinto, capaz de mostrarnos un mundo nuevo dentro de los poemas leídos tantas veces.

“Dice Heidegger que “la pregunta es la devoción del pensamiento”. Elocuente de fluir de la conciencia reflexiva, ella contribuye como forma profunda y a la vez activa del conocimiento, al hallazgo de claves reveladoras de un universo dramáticamente contradictorio cuando no caótico, donde el lenguaje, especialmente el poético, se vale constantemente de transgresiones, fricciones, rupturas, “desacatos sin tregua” en busca de su expresión auténtica. Y ofrece, como sostiene Eco, “un sistema de símbolos sin develar”, con “repliegues insospechados y sutilezas ignoradas”. La respuesta se presenta, en cambio, como un atributo reticente, a menudo esquivo, vinculado a una instancia intermedia, la de la duda, difícilmente soslayable si se quiere acceder a una más esclarecida “comprensión” de lo planteado (y casi nunca definitivamente resuelto).
En el poema titulado “Los poetas”, del libro Yesterday y mañana (1987), de Mario Benedetti, se nos declara que estos especímenes que “frecuentan boliches y museos”, “beben discuten callan argumentan valoran”, y “a veces se enamoran de musas increíbles”, también “tienen pocas respuestas pero muchas preguntas”

En entrevista concedida por el autore de la Revista Crítica de Montevideo, en 1988, éste afirma: “Hay incontables preguntas que se entrecruzan y se mezclan, pero hay mucho menos respuestas que interrogantes”.
Autónoma, imbrincada en la textualidad o integrándola, redimensionada léxicamente, resemantizada, la pregunta surge y reaparece en la travesía lírica de Mario Benedetti –y no sólo en su poesía sino en su narrativa, desde sus inicios-. Integrada a una ágil dinámica de formulaciones diversas, abre un campo de meditación que parece rodear el significante comprometiendo fuertemente, en el evento dialógico que el texto promueve, al interlocutor, quien se siente entramado en un juego de desafíos que lo lleva a emprender ese viaje por “los laberintos de la interioridad” de que hablaba Machado, y del cual suele emerger con notorias modificaciones.
Quedarían ligadas, pues, a través de ese puente sutil y a la vez desencadenante que es la pregunta, “las dos actividades de la producción y la recepción literarias” (G.Vattino)
La pregunta adopta en la trayectoria poética benedettiana variantes que involucran no sólo al autor enfrentado a su escritura sino al vínculo entre texto y contexto, texto y referente, significado y estructuras ideológicas.
A veces se representa como un paratexto indicial (título, epígrafe) que alude a significaciones claves del texto poético. Ejemplifican esta modalidad poemas como “Que hacer?” incluido en Cotidianas, (1979) o “Nunca más?”, del libro Viento del exilio, (1981); el poema titulado “Por qué no hay más viajes a la luna? del libro Las soledades de Babel (1991) o “Cosecha de la nada?” perteneciente al volumen El olvido está lleno de memoria, de 1995.
En esos casos la frase interrogativa, con sus correspondientes signos gráficos, constituye el título del poema, a partir del cual comienzan a vertebrarse los diferentes estratos semánticos.
Estas composiciones, planteadas desde el fundamento de la duda, esbozan algunas de las preocupaciones existenciales que sustentan la producción benedettiana: las zozobras ante la proximidad de la muerte y ante el enfrentamiento personal con ella –o con la nada- referidas, por ejemplo, en el poema “Que hacer?”, a las posibles actitudes del hombre en esa situación límite. No es azar que el epígrafe de este poema sea, precisamente, una pregunta formulada por la poeta mexicana Rosario Castellanos: “Que se hace a la hora de morir?”. El poema “Nunca más?” muestra, en un interesante artilugio de apropiación cultural, la capacidad de transformación que convierte al autor –a partir del famoso poema de Poe y de su estribillo – en un “interprete original”(Jean Satorobinsky) de textos o antecedentes precursores.
Brevísimo, el poema de Benedetti desemboza la veta innovadora –irónica y a la vez profunda – mediante la cual desacraliza la figura tradicional, lóbrega, del personaje invocado. También hay un sustrato de sarcasmo en la introspección desamparada –y desesperanzada- que lleva a cabo el hablante (o pensante) lírico en el poema “Por qué no hay más viajes a la luna?”. Se perfilan en él las elucubraciones del primer hombre que pisó nuestro satélite; ellas van desmoronando, en medio de una soledad abrumadora, los engranajes de poder dentro de los cuales el astronauta se descubre una pieza más, un resorte absurdo: “Cuando estaba en selene / paseando por la nada como un imbécil / sentí el asco infinito de la ausencia del hombre / y me dije qué mierda estoy haciendo aquí.” No es casual que la estrofa finalice, a su vez, con un enunciado interrogativo que, obviamente, encierra una respuesta nada alentadora.
También funcionan como paratextos los epígrafes interrogativos pertenecientes a otros poetas. Ellos se constituyen en importantes signos deícticos, provocadores, en ocasiones de nuevas preguntas. Suelen ser, asimismo, núcleos semánticos irradiantes, que suscitan posibles diálogos y aun réplicas ilustrativas de lo que Julia Kristeva observa como la posibilidad de que “en el paragrama de un texto funcionen los textos del espacio leído por el escritor”.
En este caso ese ámbito revela, no sólo la familiaridad de una temática afín, sino vínculos de cercanía afectiva entre el autor y los poetas cuyos versos privilegia.
Un epígrafe del poeta Pablo Armando Fernández inaugura el libro Contra los puentes levadizos (1966) y alude a uno de los grandes, universales tópicos frecuentados por Benedetti: el amor. El verso de Pablo Armando inquiere sobre una modalidad contrastiva de ese sentimiento: “Pero cómo sería el amor sin tus rencores?”. Benedetti recreará este paratexto componiendo su propio mensaje, que refiere a la intimidad de la pareja componiendo su propio mensaje, que refiere a la intimidad de la pareja como refugio pero asimismo como espacio que adminte – tal como lo insinúa el epígrafe- el choque de sentimientos opuestos; el amor como plenitud y como batalla: “vivimos juntos / juntos / nos destruimos” –dice- y también como trueque de soledades y aproximaciones.
El antagonismo vida-muerte campea en otros epígrafes que actúan como versos-puentes, conductores de sentidos que se amplían luego en el texto principal. El tema de la vida, de su constante transformación creadora, aparece en un epígrafe interrogativo que lleva implícita su respuesta: “Mire la calle. / Cómo puede usted ser / indiferente a ese gran río / de huesos, a ese gran río / de sueños / a ese gran río / de sangre, a ese gran río?” inquiere Nicolás Guillén. Y Benedetti responde con esa hermosa serie de poemas que se titula “Trece hombres que miran” incluido en Poemas de otros (1974), donde expone toda una concepción del hombre y de su aventura en el mundo como única criatura que es capaz de mediatizar su entorno, y de pensarlo.

La postura expectante del yo lírico suele generar distintos modos de aproximación al misterio del mundo (y hay, en toda esta profundización, un poderoso afán cognoscitivo).
En “Preguntas al azar”(II) la interrogante se orientará hacia una de las grandes “ausencias” promovida por la “quebradura” del exilio:

“Dónde está mi país?
Junto al río o al borde de la noche?
En un pasado del que no hay que hablar?
O en el mejor de los agüeros?
Dónde?”

La pregunta, que se repetirá en cada verso del extenso poema, -y adquirirá cierto carácter de letanía- gira en torno a un referente real – el país que tuvo que dejar y al que ahora retorna- pero asimismo concierta un clima donde la connotación se vuelve simbólica, plurisémica: el país puede tomar formas variadas para “emerger” en esta nueva coyuntura; sus padecimientos recientes instalan una atmósfera sombría que alude a “desolación”, a “calabozos”, a “celdas de fantasmas asiduos”. El país aparece objetivado en ciertas presencias que cobran patencia especial en el recuerdo del poeta, pero se encuentra también forjado, definido, indeleble, en su interioridad:

En qué repliegue del dolor?
Lo llevo acaso en mí?
Me espera en sueños?
En qué sueños?

De todos modos las preguntas nunca tienen carácter retórico; esta denominación –si acaso didáctica- resulta demasiado vacua en su formalismo convencional; inaplicable, sin duda, al carácter de modernidad y a la hondura conmovedora que le otorga el poeta.
Ella continúa formulándose, con todo su poder profundizante, a menudo estremecedor, en los últimos libros de Mario Benedetti.

En el libro El olvido está lleno de memoria, de 1995, donde se recrean con intensidad y singular belleza varios de los “motivos” benedettianos, redimensionados desde una perspectiva actual.
En él reaparece la duda sobre la existencia de Dios, apoyatura esencial, siempre buscada y no encontrada. La importancia que esa existencia reviste para el hombre es planteada en el poema “Quien sabe?” realizado en base a la organización paradigmática de diecisiete oraciones interrogativas, la primera de las cuales, en un juego de desdoblamiento del yo que a veces utiliza el poeta, (abarcando también al “otro”) dice: “Te importa mucho que Dios exista?” La duda sobre la propia existencia e identidad: “será que ya no somos?” / será que somos otros?” / (…) “será que nos quedamos huérfanos de señales? / flojos de identidad?”, se expresa en el poema “Eurovisión 1994”.
También aparece la preocupación por el valor del lenguaje y de la palabra poética en un patético universo signado por el hambre y el miedo: “Cómo puedes dejar que tus palabras / te mientan y te olviden y te pudran?” dice la significativa pregunta – cierre del poema “Solazarse en ellas”; y la recuperación por la memoria de un pasado actualizado y concentrado en un presente que alude a las grandes experiencias vividas e indaga sobre el futuro, aparece en “El porvenir de mi pasado”, poema compuesto también sobre un eje de múltiples interrogaciones: “Que remoto corpúsculo de amor / se abrirá paso entre las fobias de hoy? / llegara como pájaro aterido? / como nube moribunda de lluvia?”

Y en el poema cuyo título constituye una interrogante angustiosa: “Nacido cuándo, dónde, por qué?” la pregunta nos sitúa una vez más frente al abismo, reinstalando la duda sobre nuestra condición y destino desde la conciencia lúcida que observa con mirada penetrante, que cala hondo en sí misma y en su contorno. El poema termina con una estrofa intensa y desoladora que nos recuerda, en cercanía cultural y afectiva –y también en la feliz combinación sintáctica de interrogación y exclamación clamorosa- el verso de Fernando Pessoa: “Ah, quién me salvará de existir?”
La lectura de las últimas estrofas de este poema de Benedetti justifica nuestro estudio:

Cuándo? Dónde? Por qué?
La parcela de siglo reservada
Para ese nacimiento esa maleza
Borde revelador / caos sin mayorazgo
No se habían inventado todavía
Napalm ni delfinarios
El sur estaba a prueba
Dónde no fue? En el soplo del espacio
Rodeado de gaviotas honorables
Todo un hijo putativo del mar
Cuándo no fue? En la navidad del perro
En la pascua del gato
O sea en el reino de los fieles
Y entonces, dónde fue? A trasmano
Entonces, cuándo fue? Hace mucho
En resumidas cuentas
Por qué? Por qué? por qué?
Ah corazón, si lo supiera!

Bibliografía

AIRA, César: en Nouvelles Impressions du Petit Maroc, París, MEE, 1991, citado por Verónica Delgado en “Una nación presumiblemente innecesaria” Literatura Argentina y Nacionalismo, Buenos Aires, Seix Barral, 1994, 1995.

BENEDETTI, Mario: El olvido está lleno de memoria, Montevideo, Cal y Canto, 1995.

BENEDETTI, Mario: Andamios, Buenos Aires, Planeta, 1996.
HEMPEL, Carl: Filosofía de la ciencia natural, Alianza Ed., Madrid, Cap 2, 3 y 4. 1987.
SATARABINSKY, Jean: “La literatura, el texto y el intérprete”, recogido en Hacer la historia, Barcelona, Laia, Tomo 2, 1979.
ECO, Umberto: Lector in fabula, Barcelona, Lumen, 1981.
KRISTEVA, Julia: Semiótica I, Madrid, Fundamentos, 1978.
LAGO, Sylvia y TORRES, Alicia: Actas de las jornadas de homenaje a Mario Benedetti, Montevideo, Facultad de Humanidades y ciencias de la educación, Departamento de Publicaciones. Montevideo, 1997.
SABAJ, Silvia y SOUZA, Enrique: “Reportaje a Mario Benedetti”, Montevideo, Revista Crítica Año II, N 8.
VATTIMO, Gianni: Ética de la interpretación, Buenos Aires, Paidós, 1992.


Alejandro Barrios

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